Pertenecer a AEVEA: una decisión que repito cada año

Hay relaciones profesionales que empiezan por interés y terminan por convicción. La mía con AEVEA es de las segundas. Cuando me acerqué por primera vez a la asociación, lo hice con la curiosidad de quien busca referencias y buenas prácticas. Lo que no esperaba es que, varios proyectos después, siguiera aquí, igual de implicada y con la misma sensación de estar en el sitio correcto.

Llevo ya unos cuantos años en esta industria, los suficientes para haber visto cómo cambia todo: los formatos, los clientes, las herramientas, las maneras de medir si un evento ha funcionado o no. Y en medio de tanto movimiento, AEVEA ha sido una de esas constantes que dan estabilidad. No porque imponga una forma de trabajar, sino justo por lo contrario: porque reúne a agencias muy distintas alrededor de una idea común, que es hacer las cosas bien y defender el valor de lo que hacemos.

Lo que más valoro, y lo digo sin grandilocuencia, es la gente. Detrás de las siglas hay profesionales que comparten lo que saben sin recelo, que se llaman cuando hay un problema y que entienden que ser competencia no está reñido con ser comunidad. He aprendido tanto en una conversación de pasillo en un encuentro de AEVEA como en alguno de los AEVEA labs. Y he tenido la suerte de devolver parte de eso, de aportar mi experiencia a quien empezaba o a quien se enfrentaba a un reto que yo ya había vivido.

Pertenecer también es responsabilidad. La asociación ha trabajado mucho por dignificar el sector del evento, por que se reconozca como una industria seria, con su peso económico, su talento y su capacidad de generar empleo. Sentirme parte de ese esfuerzo, aunque sea con mi pequeño grano de arena, me llena de orgullo. Cada vez que un cliente entiende mejor lo que vale nuestro trabajo, sé que detrás hay años de un sector que se ha organizado para contarlo.

Por eso, cuando llega el momento de renovar el compromiso, no me lo pienso demasiado. AEVEA forma parte de mi trayectoria, de cómo entiendo esta profesión y de las personas a las que tengo cerca dentro de ella. Seguir unida a la asociación no es un trámite: es una manera de decir que creo en lo que hacemos juntos y en hacia dónde vamos.

Y mientras siga teniendo esa sensación, aquí me quedo.

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